Nuestra casa es un lugar donde nos sentimos seguros y donde cada uno tiene su propio lugar. Podremos participar en momentos compartidos, pero nada es obligatorio. Hablamos de nuestra propia casa y opinamos sobre las decisiones que afectan nuestra vida diaria. Lo que podemos hacer nosotros mismos, lo hacemos nosotros mismos. Lo que podemos aprender, tenemos la oportunidad de aprenderlo. Y si algo no funciona, hay ayuda que nos conviene.
Decidimos por nosotros mismos qué nos conviene y cuándo queremos unirnos. Las zonas comunes son cálidas y acogedoras, por lo que el umbral para estar juntos es bajo. De esta manera nos sentimos vistos, escuchados y bienvenidos, cada uno a su manera, en un ambiente que realmente nos hace sentir como en casa.